El fallo de medro puede afectar al crecimiento y al desarrollo final del niño

A los niños de corta edad se les diagnostica fallo de medro, o retraso del crecimiento, cuando su talla o su peso o la velocidad con la que aumentan éstos es significativamente menor a la media para su edad y sexo1,2.

En las etapas iniciales de la vida, el crecimiento es muy rápido. Los niños crecen mucho,  en su primer año de vida; en promedio, triplican el peso y aumentan en un 50% la talla que tenían al nacer aunque,  en algunos casos, los lactantes no pueden alcanzar los niveles de crecimiento esperados. Saber si el crecimiento de un niño en un intervalo de tiempo dado es normal o no, puede ser difícil de establecer en algunas ocasiones. Muchos de ellos terminan alcanzando esos niveles de forma natural y llegan a su potencial de crecimiento normal; cuando no lo hacen, se considera que sufren lo que se denomina fallo de medro (FDM), es decir, presentan retraso del crecimiento3

El fallo de medro durante la infancia puede deberse a causas muy diversas que afectan la situación nutricional del niño ya sea por una ingesta insuficiente de alimentos, por una inadecuada absorción de nutrientes o por un aumento en sus necesidades de energía1-5.

Iniciar un soporte nutricional precoz y aportar los niveles apropiados de nutrientes lo antes posible puede permitir un mejor desarrollo. En todos los casos de fallo de medro, se recomienda especialmente una dieta hipercalórica, con la introducción del aporte de las necesidades energético-proteicas escalonado y de acuerdo a la tolerancia, funcionalidad del aparato digestivo y afectación nutricional, de forma que posibilite que el niño alcance los niveles de crecimiento y de peso. En lactantes, esto puede conseguirse simplemente con una lactancia más frecuente; en niños con lactancia artificial o en niños mayores, pueden necesitarse otras técnicas o soluciones nutricionales especiales2, 6.

En Nestlé Health Science tenemos el compromiso de ofrecer a los lactantes y niños con fallo de medro soluciones nutricionales personalizadas para ayudarles a alcanzar sus objetivos nutricionales, a fin de que puedan crecer y desarrollarse de forma normal.


  1. http://www.hopkinschildrens.org/Failure-to-Thrive.aspx. Consultado en diciembre de 2014.
  2. http://www.aafp.org/afp/2003/0901/p879.html. Consultado en diciembre de 2014.
  3. http://kidshealth.org/parent/medical/endocrine/failure_thrive.html#. Consultado en diciembre de 2014.
  4. http://ije.oxfordjournals.org/content/33/4/847.full. Consultado en diciembre de 2014.
  5. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/000991.htm. Consultado en diciembre de 2014.
  6. http://www.babycentre.co.uk/a1621/failure-to-thrive. Consultado en diciembre de 2014.
Leer más
Cerrar

La velocidad a la que crecen los niños no es constante a lo largo de la infancia y puede variar mucho; por ello, saber si el crecimiento de un niño en un intervalo de tiempo dado es normal o no, puede ser en ocasiones difícil de establecer.

Fuente: http://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/crecimiento-en-ninos. Consultado en diciembre de 2015.

Aportar una gran cantidad de calorías

APORTAR UNA GRAN CANTIDAD DE CALORÍAS

Los niños que presentan fallo de medro (FDM) pueden llegar a necesitar el 150 % de la ingesta calórica diaria recomendada para alcanzar el peso previsto. El aporte de las necesidades energético-proteicas debe ser escalonado y de acuerdo a la tolerancia, funcionalidad del aparato digestivo y situación nutricional. Para ello distinguimos varias fases de actuación: desde el enriquecimiento de los alimentos comunes hasta nutrición enteral a través de soluciones nutricionales especiales (por vía oral o a través de una sonda de alimentación en los casos que así lo requieran) y otras1.El pediatra o nutricionista establecerá las pautas oportunas para cada caso.

  1. http://www.aafp.org/afp/2003/0901/p879.html. Consultado en diciembre de 2014

Preparar la próxima visita al pediatra

PREPARAR LA PRÓXIMA VISITA AL PEDIATRA

Un niño no es un adulto pequeño. Los lactantes, por ejemplo, necesitan proporcionalmente casi tres veces la cantidad de energía de los adultos (en calorías por kg de peso y día) y un menor aporte de proteínas que ellos. El pediatra realizará las recomendaciones necesarias  para alcanzar estos requerimientos y puede ser útil anotar  la cantidad y el tipo de alimentos que come un niño, durante de tres días por ejemplo, sus preferencias y otros comentarios relacionados   para poder facilitarle una información completa en la visita médica programada.