Estas formas de alimentación incluyen una sonda que pasa a través de la nariz, baja por la garganta y el esófago y llega al estómago (nasogástrica) o al intestino delgado (nasoyeyunal).

Puede resultarte inquietante al principio. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia, te acostumbrarás y podrás sentirte seguro de que tu hijo está recibiendo la cantidad correcta de nutrición y manteniendo un peso saludable. También se reducirá drásticamente el tiempo dedicado a la alimentación, aliviando tanto el estrés como la frustración que puede conllevar la alimentación por vía oral. Esto os proporcionará más tiempo para realizar otras actividades diarias en familia.