El contenido al que intenta acceder es exclusivo
para profesionales de la salud.


¿Es usted un profesional de la salud?
Usted está abandonando el contenido exclusivo para profesionales.
El contenido al que intenta acceder es exclusivo para profesionales de la salud. Está siendo redirigido

Cómo pueden ayudarme mi familia y/o amigos

Cuanto más hable de su problema, más fáciles serán las cosas para usted y para quienes le rodean. Además, y esto es más importante, sus familiares podrán ayudarle a consultar con un profesional sanitario, y a obtener tratamiento.

  • Si dice qué situaciones le hacen sentirse incómodo, o incluso sentirse mal, sus familiares y amigos sabrán cómo evitarlas, y cómo ayudar.
  • Si sabe que intentar comer con otras personas podría hacerle vomitar, o atragantarse, dígalo. El temor a verse enfrentado a la situación es tan malo como la situación propiamente dicha.
  • Si siente que su dolencia lo aísla, esos sentimientos empeorarán si se encuentra en una situación en la que sus problemas de deglución serán percibidos por todos. Si su familia sabe que esto puede ocurrir, procurarán evitarlo.

Algunos ejemplos:

  • Diga a su familia, o a sus cuidadores, que prefiere comer tranquilo y en solitario; de este modo, podrán asegurarse de que eso ocurra. Si les dice que necesita tiempo para comer, no lo apremiarán tanto.
  • Cuando le inviten a una fiesta de familia, averigüe si realmente podrá disfrutar de ella. Por ejemplo, una comida o cena tipo "bufé", en la que usted no se verá obligado a comer nada si no quiere, y podrá simplemente tomar alguna bebida, será más fácil de sobrellevar que una cena con cuatro platos.
  • Si le llevan a un restaurante, o a comer a casa de otras personas, advierta a sus familiares que es posible que se vea obligado a levantarse en plena comida. Aún mejor, si sus familiares saben que eso puede ocurrir, uno de ellos puede levantarse también cuando usted lo haga; así la situación será menos embarazosa. Si quiere acudir al restaurante pero no quiere comer, asegúrese de que el resto de los comensales lo sepan, para que no le den importancia.
  • Si alguno de sus familiares empieza a alabar una comida deliciosa que acaban de hacer, o un magnífico restaurante que acaban de visitar, hágales saber, con tacto, que prefiere evitar ese tipo de conversaciones.

Si vive en una clínica o residencia, es posible que las personas encargadas de cuidar de usted, no tengan tiempo ni conocimientos suficientes para preguntarle por qué ha perdido su apetito. Como resultado, no reconocerán los síntomas de su disfagia, y ésta no será diagnosticada ni tratada.

Por lo tanto, es importante que diga qué le ocurre. Igualmente, si las personas que cuidan de uno de sus amigos o familiares no reconocen los problemas de deglución de esa persona, procure estar presente a la hora de las comidas (manteniéndose en un segundo plano, si fuese necesario), para ver qué tal comen.